13/03/2018 El Tribuno (Salta) - Nota - 

Mini reforma laboral


Parecería que el presidente Mauricio Macri no está dispuesto a pagar nuevamente el alto costo político que le significó la inconclusa reforma previsional, insistiendo con una reforma laboral que ya sufrió severos recortes (fruto del transitorio acuerdo con la CGT). Por otra parte, una eventual reforma laboral ni siquiera tendría incidencia directa sobre las alicaídas arcas fiscales como para justificar otra épica contienda.  El Gobierno nacional parece haber encontrado un “lei motiv” casi tan poderoso como el usado por los Kirchner en torno a los derechos humanos, al plantear “desafíos” en torno a cuestiones vinculadas a la problemática de la mujer. El más espinoso sin duda es el de despenalización del aborto, pero la sociedad tiene varias cuentas que saldar en torno a la secular discriminación que han sufrido las damas de este planeta. En ese orden, finalmente se conoció, esta semana, el texto del anunciado proyecto de “igualdad salarial”. Se trata de una propuesta que, a través de unos diez artículos que modifican la ley de contrato de trabajo (LCT), se ocupa de dos temas: “la equidad de género e igualdad de oportunidades en el trabajo” y “la conciliación del trabajo con la vida privada y familiar” (con este curioso título, en realidad se da tratamiento a diversas licencias laborales). Igualdad salarial A nivel mundial se estima que la brecha salarial entre hombres y mujeres es de un 23%. En nuestro país, por supuesto, no tenemos estadísticas serias al respecto. Pero lo que sí se puede advertir es que el problema no consiste tanto en ocuparse de la discriminación salarial, como de preocuparse por el hecho de que la mujer accede solo a los puestos peor remunerados. Son cosas distintas. En nuestro país, en el trabajo registrado no debería existir discriminación salarial, ya que ningún convenio colectivo diferencia según la tarea sea realizada por individuos de uno u otro sexo. Por lo tanto, la situación solo puede presentarse en un sector reducido, el de los cargos jerárquicos, fuera de convenio. Y aquí resulta muy fácil eludir cualquier normativa mediante pagos de “plus” no registrados (en negro). No nos ocupamos, entonces, de analizar esta parte de la normativa, ya que solo se trataría de una expresión de deseos, sin eficacia real. Lo único novedoso es la incorporación de un “código de conducta”, que bien elaborado, puede solucionar varias situaciones que se presentan en la práctica de las relaciones laborales. Licencias En la segunda parte el proyecto modifica parcialmente el régimen de licencias de la LCT. Algunas ya han sido analizadas en esta columna (licencia por paternidad) y otras requerirán un futuro análisis. Por ahora señalemos que también aquí se advierte mucho voluntarismo, normas que para ser eficaces necesitan el acuerdo de ambas partes (con lo que da lo mismo que exista o no la norma) o bien dependen de una incierta reglamentación. Así, por ejemplo, se establece que el trabajador gozará de licencia de “diez días corridos por violencia de género” o de 30 días corridos (sin goce de haberes) “por razones particulares planificadas” (¿?). No se entiende bien cuáles son esos justificativos particulares ni en qué sentido debe tratarse de ausencias “planificadas”, ni tampoco la razón por la porque deba extenderse por 30 días corridos. Aún cuando sean sin goce de sueldo pueden alterar seriamente la organización de la empresa.  

#66908042   Modificada: 14/03/2018 00:07 Tirada: 26304